Con la confianza que caracteriza al campesinado del Huila, éste se sentó en la misma mesa con el gobierno departamental, teniendo la ilusión de encontrar las soluciones a la problemática que viene afrontando. Pero el mismo gobierno regional le expone que no tiene la capacidad de resolver los problemas y que tampoco tiene el poder para convocar a los altos funcionarios de Bogotá que podrían solucionar el problema agrario en la región. Ahora el campesino huilense confirma que la solución a sus problemas no esta en las manos de unos políticos o altos funcionarios, el problema es estructural.

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