imagen belenLos resultados electorales de la segunda vuelta presidencial, son desde ya, un plebiscito refrendatorio contundente, a favor de la paz. No importa cual sea la formula para aprobar la agenda negociada con la insurgencia: referendo, plebiscito o constituyente, seguramente el pueblo colombiano, apoyará los acuerdos negociados con mayor pasión, pues Colombia quiere la paz, como quedó evidenciado con estos resultados.

Era realmente imposible, que un puñado de personajes retardatarios, nos devolvieran al pasado, como si los colombianos hubiéramos perdido la capacidad de asombro frente a los impresionantes y aberrantes costos que nos ha traído esta guerra de más de cincuenta años, crudamente documentados en el libro del Centro Nacional de Memoria Histórica, ¡Basta ya!.

El espíritu de revancha y de venganza del uribismo, llegaron en la primera vuelta al tope y el miedo, que es un factor externo a la decisión del voto, esta vez no paralizó. Ni más faltaba que una manotada de capos, jefes y jefecillos que representan el oscurantismo político, asaltaran la voluntad de cambio de mujeres y hombres progresistas de esta nación. El sólo pensar en la posibilidad que regresaran los falsos positivos, las chuzadas a la oposición, el “le rompo la cara marica”, movilizaron a los colombianos a juntarse en el “Frente amplio por la paz”.

Fue una cruzada del centro y de la izquierda como principal protagonista, que superando dogmatismos inútiles, supo ser coherente y leal a sus convicciones y se la jugó por la paz, para sacar al país al camino de las necesarias reformas para avanzar hacia la modernidad.

No cabe duda que a los verdaderos constructores de paz, les espera una dura brega para sacar adelante, las reformas largamente aplazadas y amenazadas hasta último momento, por una candidatura aventurera que engañó, mintió, amenazó, amedrantó.

Aunque en el departamento del Huila Santos superó los 34.455 votos de la primera vuelta llegando a 91.936, gracias al aporte hecho por el Frente Amplio por la Paz, compuesto por casi todas los matices de la izquierda, sigue pagando el costo de una cultura atada al sectarismo guerrerista, al gamonalismo, al atraso y a la incultura política, que esta vez también aumentó la votación. También quienes pretendieron sentar doctrina con el voto en blanco, soslayando la importancia del debate, quedaron presos de sus sectarismos.

Aquí no termina la brega, si bien se ha dado un espaldarazo a la negociación, tendremos que construir nuestra propia agenda de aplicación en lo regional, de esa agenda negociada en La Habana, para lo cual existen ya, los insumos que han ido arrojando  los permanentes foros, movilizaciones y acciones deliberativas.

Frente a este mandato de la paz, los huilenses todos, tenemos un gran compromiso.

Por: Belén Alarcón Alarcón

Directora Plataforma Sur

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