imagen belenSorprende la ilimitada banalidad y falta de creatividad de los políticos huilenses plasmada en las consignas que, de manera además desproporcionada, inundan nuestras calles y carreteras: “¡por mi gente todo!” grita Jaime Felipe Lozada, el delfín de la política del Partido Conservador; frase ambivalente que nos deja un misterio por resolver: cuál es “su gente” por la que hará todo.

Que “Mejor que nunca”, nos revela Héctor Javier Osorio, pero nos deja haciendo cábalas a qué se refiere y si esa nueva situación obedece al consumo de alguna de esas  sustancias energizantes que prometen óptimas condiciones, si está asistiendo a un gimnasio o está tomando los productos de Jorge Jané.

Que “Haciendo más”, plantea Carlos Ramiro Chávarro, no sabemos si esa nueva capacidad también obedece al energizante de Osorio Botello, o qué es lo que ha hecho  que ahora hace más, o quizá querrá decir que lo que no ha hecho, ahora si lo hará.

“La paz es contigo”, reza como en una letanía Hernán Andrade, luego de la cual sólo queda esperar la bendición en su condición de nuevo papa del INCODER.

Que “Yo que sufrí el costo de la guerra, prefiero el precio de la paz”, es la reflexión del filósofo  Jorge Eduardo Gechen, frase que pretende colocar al jefecito en el panteón de los grandes.

Que “si sabemos quién es Gladyz Canacué”, pregunta otra valla y conscientes de que el transeúnte no lo sabe, a renglón seguido nos mandan a preguntar quién es, ante lo cual la Canacué se apresura a recordarnos: “huilenses lo tenemos todo” y que un agudo ciudadano se apresuró a complementar: sí, lo tenemos todo vuelto chicuca y como  para ratificar la invisibilidad programática de los candidatos, Rodrigo Villalba promete un “liderazgo visible”.

Hoy en el ejercicio vacuo y banal de la política, lo que menos importa es el lema de campaña, el cual finalmente expresa la baja calidad de la misma. Si antes no importaba el programa, porque a falta de él, un buen lema podía sustituirlo, ahora ni siquiera eso, pues la ausencia de ideario se resuelve con las redes de la clientela electoral. Los partidos políticos vacíos de propuestas de poder que transformen las condiciones sociales, razón de ser de su existencia, no le temen al ridículo, ni a desafiar la inteligencia del elector.

Y pensar que estos son los que aspiran a representar a los huilenses en el llamado Congreso de la paz, pues serán los legisladores encargados de diseñar y aprobar las reformas de fondo acordadas en La Habana.

Por: Belén Alarcón Alarcón

Directora Plataforma Sur

 

 

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