Convocándose entre ellos mismos, jóvenes la mayoría y otros no tanto, con voluntad, honestidad y alegría, dispuestos a desaprender los hábitos impuestos desde el capital que todo lo mercantiliza, hasta la vida misma, en representación de 18 organizaciones ambientales de defensa del territorio y agroecológicas, vienen encontrándose en el departamento desde hace algún tiempo.

Algunos de estos jóvenes ven con reserva la construcción de grandes megaproyectos que desplazan a sus auténticos pobladores de un territorio que por lo pródigo de la naturaleza, hoy ven amenazada su existencia; otros que abogan por la alimentación sana y que están dispuestos como pequeños David a darle la lucha a las empresas de agroquímicos, inmensos Goliats que no tienen reatos morales a la hora de envenenar y contaminar los cultivos para hacerlos más productivos económicamente y de esa misma forma dañinos para la vida humana,  se vienen dando cita desde hace ya un tiempo para contarse sus proyectos, sus iniciativas pero sobre todo para energetizarse y saberse que no están solos y que cada vez son más.

Esta parece ser una nueva forma de resistencia donde 18 organizaciones con presencia en los municipios de La Plata, Pitalito, Neiva, Oporapa, San Agustín, Isnos, La Argentina, Pital, Rivera, Santamaría, Garzón, Colombia, Vegalarga, Algeciras, Campoalegre del departamento del Huila se articulan para ser más incidentes.

Ya hicieron un primer encuentro en el municipio de Rivera y ahora el segundo en el municipio de La Plata a donde de manera sorprendente aumentaron el número de convocados. Congregados alrededor del fuego como en un acto pagano, las chirimías, flautas, guitarras y quenas dejaron volar sus sonidos mientras cada uno iba contando sus experiencias y proyectos con la presencia mayoritaria de mujeres que como pitonisas, auguraban desastres en la naturaleza si no se asume con conciencia y responsabilidad  la situación de depredación del ambiente y asimismo, fungían como chamanas trayendo la buena nueva de que cada vez son más las y los que se juntan en estas resistencias.

La primera cita fue en la sede de la organización Molécula Verde en Rivera, ahora para esta segunda ocasión, la finca Birmania fue el lugar donde con espíritu colectivo y de manera práctica, compartieron la elaboración de caldos y fungicidas orgánicos para proteger las plantas e iniciar los aprendizajes agroecológicos equilibrados con la naturaleza. Reynel Torres, el joven delegado del Consejo Regional Indígena del Huila -CRIHU- de manera sabia dijo: “Defender el territorio no es solamente luchar contra las represas y megaproyectos, no solamente es decirle no a la minería; defender el territorio es empezar por nosotros mismos, es dejar de utilizar agrotóxicos que lo que hacen es matar a la madre tierra, es desde la casa, hacer acciones que no dañen el planeta…”

Por ahora no quieren estructuras rígidas, sólo compartir y nutrir una filosofía: “Primero, la vida digna”; quieren permanecer porque cada vez son más y encontrándose, actuando en Red, son una fuerza que seguirá en su intención de derribar a Goliat.